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Flor de Piel 
2017







Flor de Piel
2017


In ancient times, the human body signified itself as a micro manifestation of the macro universe, a system of repetition in which everything that happened above and around was replicated in its being. And it is the macro—full of energy, of cycles, of phases dictated by the movement of the stars, by the breaking and making of beings— what was thought to be found in a human being. But how could these deaths and births replicate within a body?

Skin has an unmatched vital cycle. It is a barrier between a being and the world, permeable, shifting, and breakable; it can eliminate —through its pores— water, bacteria and cells which the body needs to rid itself of in order to regenerate. Energies, cycles, phases branded by elements within ourselves and around us—could this be a manifestation of what happens on a macro level?

Maria Ignacia Walker’s work is an obsessive study of the human body through layers, textures, colors and temperatures. This is why in her series Flor de piel this pronounced, porous and changing layer is so evident, coating the skin and giving it its sustenance and release. It is a way to constantly remind the spectator, like flowers in spring and the earth’s cycles, of the workings within the human being on a daily, physical and unconscious basis. Each cell births itself from another. They are all born independently and will then give birth to corporeal tissue. Maria Ignacia Walker recreates them artificially, with different shades and textures, directly conjuring up the making of skin.

Her technique is one of the most ancient ones—weaving. In advance she must craft her materials through a complex process that requires a different timeline, a time of creation in which the transparent thread is tightened with resin, creating small drops of varying sizes, as varying as our intrepid universe. These micro-orbs are dyed with pigments that attach themselves to the thread and are joined together by crochet. Through this same process many of the spheres get released, just like cells that regenerate while others immerse themselves in each piece, creating artificial tissues that envelop the body in the shape of necklaces, gloves, brooches or masks. Thus, weaving and linking, an ode to generation – regeneration is born, making evident the cyclic course of life, human beings and the universe.


 Antiguamente se señalaba al cuerpo humano como una manifestación micro del macro universo, un sistema de repetición por el cual todo lo que ocurría arriba y alrededor se replicaba en el ser. Y es lo macro, aquello que se encuentra lleno de energías, de ciclos, de etapas marcadas por el movimiento de los astros, por la ruptura y el nacimiento de los seres, lo que se creía encontrar también en el humano. ¿Cómo podrían replicarse estas rupturas y nacimientos en el cuerpo?

La piel, posee un ciclo vital inigualable. Es una barrera entre el ser y el mundo, permeable, movible, rompible; es capaz de eliminar –a través de los poros– el agua, las bacterias, las células que el cuerpo necesita perder para luego regenerarse. Energías, ciclos, etapas marcadas por elementos tanto en nuestro interior como nuestro exterior ¿sería esto una manifestación de lo que ocurre a nivel macro?

El trabajo de María Ignacia Walker es un estudio obsesivo por el cuerpo humano a través de las capas, texturas, colores y temperaturas. Es por eso que en su serie Flor de Piel, se ve tan marcada esta capa porosa y movible que –como su nombre indica–, recubre a la piel dándole un sustento, un alivio. En una especie de recordatorio constante al espectador, tal como lo son las flores de la primavera y de los ciclos de la tierra, sobre lo que ocurre cotidiana, física e inconscientemente en el ser humano. Cada una de las células se crea a sí misma a partir de la otra. Todas nacen independientemente para luego componer tejidos corpóreos. María Ignacia Walker los recrea de manera artificial, con diversas tonalidades y texturas, evocando directamente a la piel.

La técnica que utiliza es una de las más antiguas, el tejido. Previamente genera sus materiales a través de un proceso complejo que requiere de un tiempo distinto, uno de creación en el cual se tensa hilo transparente con resina, formando pequeñas esferas cuyo tamaño es variable, tan variable como el azaroso universo. Estos micro globos son teñidos con pigmentos que se van adhiriendo al hilo para luego unirse mediante el crochet. En el mismo proceso se sueltan varias de estas esferas, tal como las células que se van regenerando, mientras otras se impregnan en la obra formando estos tejidos artificiales que rodean al cuerpo con forma de collares, guantes, broches o máscaras. Así, enlazando y entrelazando, nace una oda a la generación – regeneración, haciendo evidente este proceso cíclico de la vida, del ser humano, del universo.

Texto
Elisa Massardo



Materials

resin / nylon

Photographs

Lucy Plato Clark / Sejla Ljudovic


Collaboration performance artist

Francesca Valeri




www.mariaignaciawalker.com